Memorias Vivas de CEPPA: 2013, una red de paz que se extendió por Centroamérica

 

Centroamerica-2013

Memorias Vivas de CEPPA: 2013, una red de paz que se extendió por Centroamérica

CEPPA's Living Memories: 2013, a peace network that spread throughout Central America CEPPA's

Edsson Alexander González Campos[1]

egonzalezc0578@ulicori.net

Resumen

En 2013, la Fundación CEPPA consolidó su compromiso con la Cultura de Paz mediante procesos formativos y de mediación que alcanzaron comunidades, centros educativos, organizaciones sociales y personas privadas de libertad. Además de fortalecer su trabajo en distintas regiones de Costa Rica, llevó su propuesta de Respuesta Creativa al Conflicto hasta El Salvador, reafirmando su vocación regional. Fue un año marcado por la continuidad de los procesos, la construcción de alianzas y el convencimiento de que el diálogo, la mediación y la educación para la paz son herramientas capaces de transformar personas, comunidades y realidades.

Abstract

In 2013, the CEPPA Foundation strengthened its commitment to the Culture of Peace through training and mediation initiatives that reached communities, schools, social organizations, and people incarcerated. In addition to strengthening its work in different regions of Costa Rica, the foundation expanded its “Creative Response to Conflict” initiative to El Salvador, reaffirming its regional mission. It was a year marked by the continuity of these processes, the building of partnerships, and the conviction that dialogue, mediation, and peace education are tools capable of transforming people, communities, and realities.

Memorias Vivas de CEPPA: 2013, una red de paz que se extendió por Centroamérica

Cada año en la historia de la Fundación CEPPA refleja una etapa distinta en la consolidación de su misión de promover una Cultura de Paz. El 2013 destacó por la capacidad de la organización para expandir su trabajo hacia nuevos territorios, fortalecer alianzas y acompañar procesos formativos con poblaciones diversas. Más que una sucesión de talleres, fue un año que confirmó que la transformación de los conflictos requiere continuidad, presencia y la convicción de que el diálogo puede florecer en cualquier contexto.

El año inició con una clara apuesta por acercar la formación en Respuesta Creativa al Conflicto (RCC) a la ciudadanía. Durante febrero, la sede de la Fundación abrió sus puertas para desarrollar un proceso dirigido al público en general, facilitado por Celina García. Estas jornadas constituyeron un espacio de aprendizaje accesible para personas interesadas en fortalecer sus capacidades de comunicación, manejo constructivo de los conflictos y convivencia pacífica. Desde el inicio del año, CEPPA reafirmó que la construcción de paz comienza por brindar oportunidades para que cualquier persona pueda desarrollar herramientas que transformen la manera en que enfrenta las diferencias.

Ese compromiso trascendió rápidamente las fronteras nacionales. En marzo, Celina García y Aileen Vargas viajaron a Salinitas, El Salvador, donde facilitaron un taller de Respuesta Creativa al Conflicto con estudiantes. Esta experiencia evidenció que la Cultura de Paz no puede entenderse únicamente desde una perspectiva local, sino como una construcción compartida entre los pueblos centroamericanos. Llevar la metodología de CEPPA a otro país significó fortalecer redes regionales de aprendizaje y reconocer que muchos de los desafíos relacionados con la convivencia, la violencia y el diálogo requieren respuestas articuladas más allá de los límites territoriales.

La labor educativa continuó durante los meses siguientes con un acompañamiento sostenido a adolescentes de la Escuela José Ana Marín Torres, en Coronado. A partir de finales de mayo y durante junio, Jahaira Sánchez y Aileen Vargas desarrollaron una serie de sesiones que permitieron trabajar con las personas jóvenes habilidades para comprender sus conflictos cotidianos desde una perspectiva constructiva. La continuidad del proceso fue especialmente valiosa, pues permitió generar espacios de confianza donde el aprendizaje no se limitó a contenidos teóricos, sino que se construyó a partir de las experiencias y realidades de quienes participaron.

El segundo semestre concentró algunas de las intervenciones de mayor profundidad social. Durante octubre, la sede de CEPPA acogió un taller del Programa Alternativa a la Violencia dirigido a personas privadas de libertad. Facilitado por Aileen Vargas, Alejandro Linner, Celina García y Elena Austermühler, este proceso representó una expresión concreta del compromiso de la Fundación con la dignidad humana y la transformación personal. Trabajar con personas en condición de privación de libertad significó reconocer que la construcción de paz también pasa por generar oportunidades para revisar las propias experiencias, fortalecer capacidades de diálogo y abrir caminos hacia formas distintas de relacionarse con los demás.

Ese mismo mes, el equipo facilitador llevó un proceso de mediación a la comunidad de Las Orquídeas, en Sarapiquí. La intervención permitió acercar herramientas de resolución colaborativa de conflictos a una comunidad rural de la región Caribe-Norte, reafirmando que las prácticas de mediación pueden fortalecer el tejido social cuando las propias comunidades participan activamente en la búsqueda de soluciones a sus diferencias. La presencia simultánea en contextos tan diversos reflejó una de las fortalezas de CEPPA: adaptar sus metodologías a las necesidades específicas de cada población sin perder de vista los principios que orientan su trabajo.

El ciclo formativo continuó en noviembre con un taller de Respuesta Creativa al Conflicto desarrollado junto a la Fundación Salvando Corazones, en Tilarán. Acompañar a una organización dedicada al servicio comunitario permitió fortalecer las capacidades internas de diálogo, cooperación y trabajo en equipo de quienes, desde su propia labor cotidiana, también generan bienestar para otras personas. De esta manera, CEPPA contribuyó a multiplicar el impacto de la Cultura de Paz a través del fortalecimiento de organizaciones comprometidas con el desarrollo social.

El año concluyó en Ciudad Quesada con un proceso dirigido a docentes y personal administrativo del Colegio de Licenciados y Profesores (COLYPRO). Esta intervención tuvo un significado especial, pues colocó la atención en quienes diariamente desempeñan un papel fundamental en la formación de nuevas generaciones. Fortalecer las capacidades de resolución de conflictos del personal educativo implica sembrar condiciones para que las prácticas de diálogo, respeto y convivencia puedan reproducirse en los espacios escolares y extender su impacto hacia las comunidades educativas.

Visto en perspectiva, el 2013 fue un año que evidenció la madurez alcanzada por la Fundación CEPPA en su capacidad para articular procesos sostenidos, construir alianzas y ampliar el alcance territorial de su trabajo. La organización logró acompañar comunidades urbanas y rurales, instituciones educativas, organizaciones sociales, personas privadas de libertad e incluso experiencias internacionales, demostrando que la construcción de paz no depende de un único escenario, sino de la decisión constante de crear espacios donde el conflicto pueda convertirse en una oportunidad para el aprendizaje y la transformación.

Las memorias de 2013 muestran que la paz se construye paso a paso, mediante procesos que requieren tiempo, compromiso y trabajo colectivo. Cada taller, cada viaje, cada comunidad acompañada y cada alianza fortalecida representaron una pieza más en la consolidación de una misión que continúa vigente: promover una sociedad donde el diálogo, la mediación y la respuesta creativa al conflicto sean herramientas cotidianas para construir relaciones más justas, humanas y solidarias.


[1] Edsson Alexander González Campos, Estudiante de Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa Rica.


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