2004: Raíces que se extienden, el recorrido formativo de CEPPA
Roots that reach further, CEPPA's
educational journey in 2004
Ashley Jimena Vargas Rodríguez[1]
avargasrod@ulicori.net
Resumen
En 2004, la
Fundación CEPPA desplegó una intensa labor formativa a través de talleres del
Programa Alternativa a la Violencia (PAV) y la Respuesta Creativa al Conflicto
(RCC), alcanzando poblaciones diversas en distintas regiones del país. Se trabajó
con personas privadas de libertad, adolescentes, docentes de preescolar,
estudiantes universitarios, funcionarios y niños de primaria. Con la
participación de un nutrido equipo de facilitadoras y facilitadores, CEPPA
reafirmó su apuesta por la educación para la paz en varios sectores de la
sociedad costarricense.
Abstract
In 2004, the CEPPA Foundation carried out an intensive educational
effort through workshops of the Alternative to Violence Program (AVP) and the
Creative Response to Conflict (CRC), reaching diverse populations across
different regions of the country. Work was conducted with incarcerated
individuals, adolescents, preschool teachers, university students, government
officials, and primary school children. With the participation of a large team
of facilitators, CEPPA reaffirmed its commitment to peace education across different
sectors of Costa Rican society.
2004:
Raíces que se extienden, el recorrido formativo de CEPPA
El
año 2004 fue para la Fundación CEPPA un período definido tanto por la amplitud
de su alcance como por la variedad de los contextos que habitó. Centros
penitenciarios, aulas universitarias, escuelas de primaria y sedes
institucionales fueron, a lo largo de estos doce meses, escenarios distintos de
un mismo esfuerzo: demostrar que la cultura de paz puede arraigarse en
cualquier suelo.
Enero
marcó el tono del año con dos intervenciones que resumían bien esa diversidad.
En el C.A.I Dr. Gerardo Rodríguez de San Rafael de Alajuela, el equipo
facilitador trabajó el módulo básico del Programa Alternativa a la Violencia
con personas indiciadas, poniendo en el centro la posibilidad de la
reintegración social como horizonte concreto y no como promesa abstracta. Al
mismo tiempo, desde la sede de la Fundación, se abrió un espacio para
adolescentes y adultos del Colegio Cristo Rey, donde las dinámicas de autoestima
y convivencia encontraron terreno fértil en un grupo dispuesto a explorarse.
Febrero
supuso un salto geográfico importante. El equipo se desplazó hasta Guápiles,
Limón, para acompañar a docentes de preescolar de la Dirección Regional del MEP
en un proceso que combinó los niveles básicos y de facilitación de la Respuesta
Creativa al Conflicto. El interés de las participantes por herramientas como prácticas
dinámicas, material bibliográfico y ejercicios de relajación, reflejaba una
necesidad real: educadoras de la primera infancia que buscaban no solo
aprender, sino poder trasladar esos aprendizajes a sus aulas. En paralelo, la
sede de CEPPA recibió a docentes y estudiantes de la UCR en un proceso
orientado precisamente a ese puente entre la formación y la práctica
profesional.
El
inicio del año fue denso en trabajo universitario. Entre marzo y mayo,
distintos grupos de estudiantes de enfermería y orientación de la UCR
transitaron por diferentes niveles del programa en la sede de la Fundación,
desde los módulos iniciales de reflexión y expresión emocional hasta los
niveles más avanzados de mediación. Para julio, algunos de estos mismos
estudiantes completarían una formación integral que abarcó desde el módulo
básico hasta el de mediación transformativa, consolidando herramientas
concretas para la resolución no violenta de conflictos en su futuro ejercicio
profesional.
El
mes de Abril trajo uno de los momentos más sencillos y significativos del año:
una visita corta a la Escuela Juan Chaves en Ciudad Quesada, donde un grupo de
niños y niñas de sexto grado se sentaron a conversar sobre qué significa la
paz. Se realizó como una pregunta abierta y las respuestas fueron interesantes
y con características honestas de la infancia, del que se percibió pensamiento
crítico con respecto a la situación mundial de ese año. Ese tipo de actividad
nos dejó parte del ADN de CEPPA.
Los
meses centrales del año estuvieron marcados por una presencia sostenida en dos
frentes simultáneos. Por un lado, la Fundación ASVANA en Calle Blancos acogió
durante varios meses un proceso de formación con funcionarios en el nivel de
facilitación, orientado al poder de transformación personal y la expresión. Por
otro, el C.A.I Dr. Gerardo Rodríguez y el Centro Gerardo Bolaños en Alajuela
volvieron a ser espacios de encuentro, esta vez con grupos mixtos que llegaron
al taller cargando un deseo concreto: transformarse para estar más cerca de sus
familias. Al finalizar uno de estos grupos, los participantes redactaron
espontáneamente una página de agradecimiento a la facilitadora, un gesto que
habla más de lo que ningún instrumento de evaluación termina de capturar.
El
cierre del año llegó con una visita al Colegio Internacional SEK en Granadilla,
donde el equipo facilitó un mini taller con estudiantes de varios niveles. La
actividad de las grullas de papel fue la que más resonó: ese momento en que lo
artístico y lo reflexivo se cruzan, y un estudiante descubre algo sobre sí
mismo sin que nadie se lo haya dicho directamente.
En
conjunto, 2004 fue un año de raíces que se extendieron sin perder profundidad.
La Fundación llegó más lejos, trabajó con más poblaciones y sostuvo más horas
de formación que en años anteriores, pero lo hizo sin sacrificar lo esencial:
la convicción de que educar para la paz es, antes que cualquier otra cosa, un
acto de confianza en las personas.
[1] Ashley Jimena Vargas
Rodríguez, Estudiante de Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de
Costa Rica, San José, Costa Rica.

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