2009: Multiplicando agentes de paz en comunidades e instituciones

 

2012

2009: Multiplicando agentes de paz en comunidades e instituciones

2009: Increasing the Number of Peace Agents in Communities and Institutions

Jennifer Solano Guadamuz[1]

jsolanog0001@ulicori.net

Resumen

En 2009, la Fundación CEPPA consolidó su compromiso con la construcción de una Cultura de Paz mediante la formación de facilitadores, el desarrollo de talleres en centros educativos, instituciones públicas y comunidades, y la promoción de metodologías participativas para la resolución pacífica de conflictos. Durante el año fortaleció alianzas con organizaciones e instituciones, impulsó procesos de mediación, resiliencia, prevención de la violencia y protección de la niñez, ampliando el alcance de su labor en distintas regiones del país. Cada iniciativa reafirmó que la educación, el diálogo y la participación son pilares fundamentales para transformar los conflictos en oportunidades de convivencia pacífica.

Abstract

In 2009, the CEPPA Foundation strengthened its commitment to building a Culture of Peace by training facilitators, conducting workshops in schools, public institutions, and communities, and promoting participatory methodologies for the peaceful resolution of conflicts. Throughout the year, it strengthened partnerships with organizations and institutions, promoted processes of mediation, resilience, violence prevention, and child protection, and expanded the scope of its work to different regions of the country. Each initiative reaffirmed that education, dialogue, and participation are fundamental pillars for transforming conflicts into opportunities for peaceful coexistence.

2009: Multiplicando agentes de paz en comunidades e instituciones

El año 2009 representó para la Fundación Centro de Estudios para la Paz (CEPPA) un período de consolidación de su misión institucional. Más allá de la realización de talleres y capacitaciones, fue un año en el que la organización fortaleció su presencia en diversos espacios educativos, comunitarios e institucionales, demostrando que la construcción de una cultura de paz requiere procesos continuos de formación, diálogo y participación. Cada actividad desarrollada respondió a una misma convicción: la paz no es únicamente la ausencia de violencia, sino una capacidad que puede aprenderse, fortalecerse y multiplicarse en la vida cotidiana.

El inicio del año marcó una de las prioridades históricas de la Fundación: la formación de nuevos facilitadores del programa Respuesta Creativa al Conflicto (RCC). Desde las oficinas de CEPPA en Barrio Escalante, durante el mes de febrero, comenzó un nuevo proceso de capacitación que permitió ampliar la red de personas comprometidas con la promoción de estrategias noviolentas para la resolución de conflictos. Esta apuesta por la formación de facilitadores ha sido uno de los pilares fundamentales del trabajo institucional, pues garantiza que los conocimientos y metodologías desarrollados por la Fundación trasciendan sus propios espacios y lleguen a nuevas comunidades.

Ese mismo mes, CEPPA participó en la organización del encuentro "Articulación Mundial de Movimientos Campesinos, Indígenas y Pacifistas", realizado en el Auditorio de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. La actividad evidenció el interés de la Fundación por vincular la construcción de paz con las luchas sociales y los movimientos que, desde diferentes contextos, promueven la resistencia noviolenta, la justicia social y la defensa de los derechos humanos. Este tipo de espacios fortalecieron el intercambio de experiencias y reafirmaron la importancia de construir alianzas entre organizaciones y movimientos comprometidos con una transformación social basada en el diálogo y la no violencia.

Durante los meses siguientes, la labor de CEPPA se expandió hacia distintos centros educativos e instituciones públicas. En marzo iniciaron talleres dirigidos a estudiantes del Liceo Vargas Calvo y posteriormente se desarrollaron procesos de capacitación con funcionarios de la Municipalidad de Escazú. Ambos espacios reflejaron una característica constante del trabajo de la Fundación: adaptar sus metodologías a las necesidades particulares de cada población, promoviendo herramientas para la resolución pacífica de conflictos, la comunicación efectiva y el fortalecimiento de ambientes escolares y laborales más saludables.

Uno de los aspectos más innovadores del año fue la incorporación de experiencias inspiradas en la metodología de Patch Adams. Durante abril se realizaron diversas actividades tanto en las instalaciones de CEPPA como en otros espacios, entre ellos el Club Unión y el Paraninfo de la Universidad Estatal a Distancia. Estas jornadas reunieron a estudiantes universitarios, organizaciones sociales y personas interesadas en explorar nuevas formas de humanizar las relaciones interpersonales mediante el humor, la creatividad y la empatía. La diversidad de participantes y facilitadores puso de manifiesto la capacidad de la Fundación para generar espacios de encuentro interdisciplinarios, donde la paz también se construye a través del arte, la sensibilidad y la alegría.

La colaboración con la Municipalidad de Escazú continuó entre abril y mayo mediante un taller dirigido al personal docente sobre resiliencia y arte. Esta iniciativa fortaleció la comprensión de la resiliencia como una capacidad que puede desarrollarse tanto en el ámbito personal como en el educativo, permitiendo a las personas enfrentar las dificultades desde perspectivas creativas y transformadoras. El trabajo con docentes evidenció nuevamente la importancia de fortalecer a quienes acompañan diariamente los procesos formativos de niños, niñas y adolescentes.

En junio, CEPPA retomó con fuerza sus programas en centros educativos y la formación de nuevos facilitadores del programa RCC. Ese mismo mes se desarrolló el taller "Matonismo en Escuelas", dirigido al personal docente de la Escuela República de Chile. En una época en la que el fenómeno del acoso escolar comenzaba a recibir mayor atención, la Fundación impulsó espacios de reflexión y capacitación que permitieran comprender la violencia escolar como un problema prevenible mediante el fortalecimiento de habilidades socioemocionales y estrategias de convivencia pacífica.

El trabajo con familias también ocupó un lugar relevante durante el año. En julio se desarrollaron jornadas dirigidas a madres de familia con el propósito de brindar herramientas para afrontar conflictos cotidianos mediante prácticas de crianza respetuosas y no violentas. Estas actividades reafirmaron una visión integral de la prevención de la violencia, reconociendo que la construcción de paz comienza en los hogares y se fortalece cuando las familias cuentan con recursos para gestionar las diferencias de manera constructiva.

La labor con el sector educativo continuó durante agosto y septiembre mediante talleres dirigidos a docentes del Colegio México y de la Escuela Sector 7, en Los Guido de Desamparados. Entre las temáticas abordadas destacó el manejo adecuado de los límites dentro del proceso educativo, favoreciendo relaciones basadas en el respeto mutuo y el desarrollo de ambientes seguros para el aprendizaje.

Paralelamente, CEPPA amplió su trabajo con instituciones dedicadas a la protección de la niñez y la adolescencia. Durante septiembre se desarrolló el taller "Juntos luchando por salvaguardar la integridad de los niños(as) y los(as) adolescentes" en la Junta de Protección de la Niñez y la Adolescencia. El proceso buscó fortalecer el sentido de pertenencia, el trabajo colaborativo y la cohesión entre los equipos de trabajo, entendiendo que una adecuada convivencia institucional repercute directamente en la calidad de la atención brindada a las personas menores de edad.

Este compromiso con la protección integral de la niñez se extendió posteriormente hacia funcionarios del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) en la Región Chorotega, quienes participaron en una capacitación dirigida al personal responsable del cuido directo y los equipos técnicos de los albergues de Santa Cruz y Liberia. El enfoque estuvo orientado al fortalecimiento de la autoestima y el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes, promoviendo prácticas de atención más humanizadas y respetuosas de sus derechos.

La formación especializada también tuvo un espacio importante durante la segunda mitad del año con la realización de un Curso Intensivo de Mediación en las instalaciones de la Fundación. Fiel a la metodología participativa y vivencial que caracteriza a CEPPA, el curso permitió que profesionales de distintas áreas desarrollaran competencias para intervenir en conflictos desde enfoques colaborativos, fortaleciendo así una comunidad de personas comprometidas con la resolución alternativa de disputas.

El cierre del año mantuvo el dinamismo que caracterizó todo el 2009. Durante noviembre y diciembre se realizaron talleres con estudiantes, orientadores y diferentes comunidades educativas del país, así como procesos de sensibilización sobre la explotación sexual comercial de personas menores de edad. Estas actividades buscaron fortalecer las capacidades de prevención, identificación de riesgos y protección de la niñez, reafirmando el compromiso permanente de la Fundación con la defensa de los derechos humanos y la prevención de todas las formas de violencia.

Al mirar en retrospectiva, el año 2009 refleja una etapa de crecimiento institucional basada en la diversificación de alianzas, la expansión territorial de los procesos formativos y la consolidación de metodologías participativas que continúan siendo parte de la identidad de CEPPA. Cada taller, cada curso y cada espacio de encuentro contribuyó a fortalecer una visión compartida: que la paz se construye día a día, mediante el aprendizaje colectivo, el reconocimiento de la dignidad humana y el compromiso de transformar los conflictos en oportunidades para el diálogo y la convivencia.

Esta memoria constituye, además, un testimonio del esfuerzo sostenido de quienes, desde la Fundación CEPPA y junto a numerosas instituciones, comunidades y personas voluntarias, hicieron posible que durante 2009 la cultura de paz continuara extendiéndose a nuevos espacios del país, sembrando capacidades que seguirían dando frutos en los años posteriores.


[1] Jennifer Solano Guadamuz, Estudiante de Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa Rica.


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