2010: Un país, múltiples
territorios, una misma apuesta por la paz
2010: One country, many
territories, a shared commitment to peace
Edsson Alexander González Campos[1]
egonzalezc0578@ulicori.net
Resumen
En 2010, la Fundación CEPPA
fortaleció su compromiso con la construcción de una cultura de paz mediante
procesos formativos desarrollados en comunidades, centros educativos,
instituciones públicas y centros penitenciarios de diversas regiones de Costa
Rica. A través de talleres de mediación, comunicación, resolución creativa de
conflictos y el Programa Alternativa a la Violencia, la Fundación promovió el
diálogo, la convivencia y el fortalecimiento de capacidades para la
transformación pacífica de los conflictos. Este recorrido nacional reafirmó que
la paz se construye desde cada comunidad y en todos los espacios donde las
personas deciden encontrarse y dialogar.
Abstract
In 2010, the CEPPA Foundation strengthened its commitment to building a
culture of peace through training programs carried out in communities, schools,
public institutions, and correctional facilities across various regions of
Costa Rica. Through workshops on mediation, communication, and creative
conflict resolution, as well as the Alternative to Violence Program, the
Foundation promoted dialogue, peaceful coexistence, and capacity-building for
the peaceful transformation of conflicts. This nationwide initiative reaffirmed
that peace is built within each community and in all spaces where people choose
to come together and engage in dialogue.
2010:
Un país, múltiples territorios, una misma apuesta por la paz
Cada año representa un nuevo capítulo en la
historia de la Fundación CEPPA, pero algunos destacan por la manera en que
reafirman el sentido mismo de su misión. El 2010 fue uno de esos años. A lo
largo de doce meses, la Fundación consolidó una presencia diversa y
descentralizada, llevando procesos de formación en resolución de conflictos,
mediación y construcción de paz a comunidades, centros educativos,
instituciones públicas y centros penitenciarios. Más que una suma de
actividades, el año evidenció una convicción permanente: la cultura de paz
cobra verdadero significado cuando llega a los espacios donde el conflicto, la
exclusión o la desigualdad plantean mayores desafíos.
El año inició precisamente en uno de esos
contextos. En marzo, Celina García facilitó el Programa Alternativa a la
Violencia (PAV) en La Carpio, en colaboración con la Fundación Humanitaria.
Durante tres jornadas de trabajo, las personas participantes encontraron un
espacio para fortalecer habilidades de diálogo, cooperación y transformación
pacífica de los conflictos dentro de una comunidad que históricamente ha
enfrentado importantes retos sociales. La experiencia reafirmó que la paz no
depende de la ausencia de dificultades, sino de la capacidad colectiva para
afrontarlas desde el respeto y la convivencia.
Ese mismo mes, la sede de CEPPA abrió sus puertas
a un encuentro dedicado a mujeres con pensamiento de superación. Este espacio
representó una apuesta por el fortalecimiento del liderazgo femenino y el
reconocimiento del empoderamiento de las mujeres como un componente
indispensable para la construcción de sociedades más justas, inclusivas y
pacíficas. La promoción de la igualdad y la participación activa de las mujeres
continuó consolidándose como una dimensión inseparable de la cultura de paz
impulsada por la Fundación.
Marzo concluyó con una intervención profundamente
significativa en el Centro Penal La Reforma. Celina García y Gail Nystrom
facilitaron talleres del Programa de Alternativas a la Violencia en los
pabellones A, B y C, llevando herramientas para el diálogo, la comunicación y
la transformación de conflictos al interior del sistema penitenciario. Estas
experiencias reflejaron la convicción de que toda persona, independientemente
de su contexto, posee la capacidad de desarrollar nuevas formas de relacionarse
consigo misma y con quienes le rodean. En estos espacios, la paz dejó de ser un
concepto abstracto para convertirse en una práctica cotidiana de
reconocimiento, escucha y responsabilidad.
Durante el mes de junio, la labor de CEPPA se
fortaleció en el ámbito educativo e institucional. En el Liceo de Nicoya, la
licenciada Carmen Yadith Prado Chavarría desarrolló un taller de comunicación
dirigido a estudiantes de séptimo año, promoviendo desde edades tempranas
habilidades fundamentales para la convivencia democrática, la expresión
asertiva y la empatía. La educación continuó demostrando ser uno de los
escenarios privilegiados para sembrar una cultura de paz con impacto duradero.
Pocos días después, Celina García impartió un
taller de mediación en la sede de la Fundación para la Educación Superior
(FES), dirigido a funcionarios del Ministerio de Justicia y docentes. Este
proceso fortaleció capacidades institucionales para gestionar los conflictos de
manera constructiva y evidenció la importancia de dotar a quienes trabajan en
el servicio público y en el sistema educativo de herramientas que favorezcan el
diálogo y la búsqueda colaborativa de soluciones.
El segundo semestre estuvo marcado por una amplia
proyección territorial. En septiembre, Ana Cecilia Porras Monge facilitó un
proceso de Resolución Creativa de Conflictos (RCC) en el Liceo Nuevo Limón,
llevando la propuesta metodológica de CEPPA hasta la región Caribe.
Posteriormente, Aileen Vargas trabajó con docentes y personal de la Escuela
Santa Rosa de Pocosol, fortaleciendo las capacidades del equipo educativo para
abordar los conflictos desde una perspectiva preventiva y restaurativa en la
Zona Norte del país. El mes concluyó con un taller facilitado por Carmen
Vanderlot en Nicoya para personal del Ministerio de Educación Pública,
ampliando nuevamente la presencia institucional en la región Chorotega.
La diversidad geográfica de estas intervenciones
evidenció que la construcción de paz no responde a un único contexto. Las necesidades
cambian entre comunidades urbanas, rurales, costeras o fronterizas, pero el
diálogo, la escucha y la transformación pacífica de los conflictos mantienen su
vigencia como herramientas universales para fortalecer el tejido social.
El cierre del año reafirmó esta vocación de
alcance nacional. En octubre se desarrolló un taller de Resolución Creativa de
Conflictos en Turrialba y, pocos días después, San Carlos fue sede de un
proceso formativo de tres jornadas consecutivas. Estas actividades completaron
un recorrido que durante el año había conectado realidades profundamente
diversas: desde los centros penitenciarios de la Gran Área Metropolitana hasta
comunidades del Caribe, el Pacífico y la Zona Norte.
Mirado en perspectiva, el 2010 dejó una enseñanza
que continúa siendo vigente para la Fundación CEPPA. La construcción de una
cultura de paz no pertenece a un territorio específico ni se limita a
determinados sectores sociales. Se trata de un proceso que puede florecer allí
donde existan personas dispuestas a aprender nuevas formas de comunicarse,
comprender al otro y transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento
colectivo. Cada taller, cada comunidad visitada y cada institución acompañada
durante ese año reafirmó que la paz se construye desde la cercanía, la
educación y el compromiso cotidiano con la dignidad humana.
Así, el recorrido de 2010 no solo amplió el alcance territorial de CEPPA, sino que fortaleció una convicción que ha acompañado a la Fundación desde sus inicios: la paz es posible cuando las herramientas para construirla llegan precisamente a quienes más las necesitan.
[1] Edsson Alexander González Campos, Estudiante de
Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa
Rica.

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