2018: Un año para demostrar que la paz no tiene edad

 

2018-CAI

2018: Un año para demostrar que la paz no tiene edad

2018: A Year to Show That Peace Knows No Age

Jennifer Solano Guadamuz[1]

jsolanog0001@ulicori.net

Resumen

Durante 2018, la Fundación CEPPA fortaleció su compromiso con la construcción de una Cultura de Paz mediante procesos formativos dirigidos a poblaciones diversas. Desde talleres con personas adultas mayores y espacios de aprendizaje sobre resolución de conflictos, hasta capacitaciones en comunicación intercultural y el Programa Alternativa a la Violencia en el Centro Penitenciario La Reforma, cada iniciativa reafirmó que la paz se construye a lo largo de toda la vida. Estas experiencias reflejan la convicción de CEPPA de que la educación, el diálogo y la transformación personal son pilares para una convivencia más justa y pacífica.

Abstract

Throughout 2018, the CEPPA Foundation strengthened its commitment to building a Culture of Peace through educational programs aimed at diverse populations. From workshops with older adults and learning opportunities on conflict resolution to training in intercultural communication and the “Alternative to Violence” Program at La Reforma Correctional Facility, each initiative reaffirmed that peace is built throughout one’s entire life. These experiences reflect CEPPA’s conviction that education, dialogue, and personal transformation are pillars for a more just and peaceful society.

2018: Un año para demostrar que la paz no tiene edad

Cada año representa una nueva oportunidad para reafirmar que la construcción de una Cultura de Paz no responde a un momento específico de la vida ni a un único espacio de intervención. Por el contrario, es un proceso permanente de aprendizaje, transformación y encuentro con las demás personas. Durante el 2018, la Fundación Centro de Estudios para la Paz (CEPPA) consolidó esta convicción mediante iniciativas que alcanzaron poblaciones diversas, demostrando que la educación para la paz tiene la capacidad de adaptarse a distintos contextos y realidades sociales.

El año inició el 10 de enero con una experiencia profundamente significativa en el Hogar Carlos María Ulloa, donde se desarrollaron talleres dirigidos a personas adultas mayores. Esta actividad reafirmó una de las premisas fundamentales que han orientado históricamente el trabajo de CEPPA: nunca es demasiado tarde para fortalecer habilidades personales, aprender nuevas formas de relacionarse con los demás y continuar creciendo como seres humanos. Las personas adultas mayores no solo participaron activamente en los procesos formativos, sino que también recordaron que su experiencia, conocimientos y valores constituyen un aporte invaluable para la convivencia y la construcción de comunidades más solidarias.

Durante los meses de abril y mayo, las oficinas de CEPPA en Barrio Escalante se convirtieron nuevamente en un espacio de aprendizaje e intercambio. Bajo la facilitación de la directora de la fundación, Celina García, se desarrollaron diversos talleres orientados a brindar herramientas para afrontar los conflictos cotidianos desde perspectivas constructivas y no violentas. Las inquietudes expresadas por las personas participantes antes del inicio de cada proceso formativo evidenciaban la necesidad de contar con recursos prácticos para enfrentar desafíos personales y sociales. A través de metodologías participativas y reflexivas, estos espacios permitieron fortalecer capacidades para el diálogo, la gestión pacífica de los conflictos y la promoción de relaciones basadas en el respeto y la cooperación.

En julio, CEPPA amplió su alcance mediante el curso La práctica de la Cultura de Paz con énfasis en la comunicación intercultural, dirigido al voluntariado de la Asociación Costarricense de Interculturalidad (ACI), así como a integrantes de organizaciones receptoras e instituciones coordinadoras. Facilitado por Celina García y Aileen Vargas, este proceso formativo destacó el papel esencial que desempeña la comunicación intercultural en sociedades cada vez más diversas. Comprender las diferencias culturales, desarrollar habilidades de escucha y promover el diálogo respetuoso constituyen elementos indispensables para prevenir conflictos y fortalecer una convivencia basada en el reconocimiento mutuo.

El cierre de las actividades del año tuvo lugar en el Centro Penitenciario La Reforma, donde CEPPA continuó desarrollando el Programa Alternativa a la Violencia (PAV) con personas privadas de libertad. Este trabajo representó una expresión concreta del compromiso de la fundación con la transformación humana y la justicia restaurativa. A través de procesos de capacitación orientados a la resolución pacífica de conflictos, las personas participantes reflexionaron sobre las consecuencias de la violencia y exploraron alternativas para reconstruir sus proyectos de vida desde el respeto, la responsabilidad y la convivencia pacífica. Estas experiencias evidencian que la Cultura de Paz también encuentra un espacio de profundo significado dentro de los contextos penitenciarios, donde la posibilidad de cambio personal adquiere un valor especialmente trascendental.

Al observar el recorrido de 2018, emerge un elemento común entre todas las iniciativas desarrolladas: la convicción de que la paz se construye acompañando a las personas en las diferentes etapas de su vida y en los diversos espacios donde transcurre su cotidianidad. Desde personas adultas mayores hasta voluntarios, miembros de organizaciones sociales y personas privadas de libertad, CEPPA reafirmó que cada proceso educativo representa una oportunidad para fortalecer capacidades, transformar relaciones y sembrar nuevas formas de convivencia.

Las memorias de este año reflejan que la Cultura de Paz no se limita a la prevención de la violencia; constituye una apuesta permanente por reconocer la dignidad de todas las personas y por generar condiciones para que cada una pueda convertirse en agente de cambio dentro de su comunidad. Ese compromiso continúa siendo, hasta hoy, uno de los pilares que orientan el trabajo de la Fundación CEPPA.


[1] Jennifer Solano Guadamuz, Estudiante de Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa Rica.


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