Memorias vivas de CEPPA: 2017,
sembrando paz desde el corazón hasta el mundo
CEPPA's Living Memories: 2017,
Sowing Peace from the Heart to the World
Edsson Alexander González Campos[1]
egonzalezc0578@ulicori.net
Resumen
En 2017, la Fundación
CEPPA reafirmó que la construcción de paz no tiene fronteras ni destinatarios
únicos. A través de procesos de educación emocional, talleres de Resolución
Creativa de Conflictos y el Programa Alternativa a la Violencia, acompañó a estudiantes,
personas adultas mayores y personas privadas de libertad en Costa Rica, además
de llevar su propuesta formativa hasta Tailandia. Cada experiencia fortaleció
la convicción de que toda persona, sin importar su contexto, posee la capacidad
de transformar sus relaciones y contribuir a una convivencia más pacífica.
Abstract
In 2017, the CEPPA Foundation reaffirmed that peacebuilding knows no
borders and is not limited to any specific group. Through emotional education
programs, Creative Conflict Resolution workshops, and the Alternative to
Violence Program, it supported students, older adults, and people incarcerated
in Costa Rica, and also expanded its educational initiatives to Thailand. Each
experience strengthened the conviction that every person, regardless of their
circumstances, has the capacity to transform their relationships and contribute
to a more peaceful coexistence.
Memorias
vivas de CEPPA: 2017, sembrando paz desde el corazón hasta el mundo
La historia de la Fundación CEPPA puede leerse a
través de los lugares donde ha estado presente, pero también a través de las
personas con quienes ha compartido procesos de aprendizaje y transformación. El
año 2017 constituye un ejemplo particularmente significativo de esta vocación:
fue un período en el que la organización reafirmó que la construcción de paz no
responde a un único escenario ni a un único perfil de participante, sino que
encuentra sentido allí donde existen seres humanos dispuestos a transformar sus
relaciones consigo mismos y con quienes les rodean.
El año inició con uno de los procesos más introspectivos
desarrollados por la fundación. Entre el 15 y el 29 de junio, con continuidad
los días 6 y 13 de julio, Celina García facilitó en la sede de CEPPA un taller
dirigido a un grupo mixto sobre la expresión de los sentimientos personales. La
duración de este proceso, distribuido en cinco sesiones, refleja la importancia
que la organización ha concedido históricamente al desarrollo de las habilidades
emocionales como fundamento de la convivencia pacífica. Antes de aprender a
gestionar los conflictos con otras personas, resulta indispensable reconocer,
comprender y comunicar aquello que ocurre en el mundo interior de cada
individuo. La paz, desde esta perspectiva, comienza por la capacidad de
expresar emociones de manera auténtica y respetuosa.
Durante el segundo semestre, el trabajo de CEPPA
alcanzó una dimensión internacional. El 14 de septiembre, Celina García y
Aileen Vargas facilitaron un taller de Resolución Creativa de Conflictos (RCC)
en Tailandia, llevando la experiencia metodológica de la Fundación a un
contexto cultural profundamente distinto al costarricense. Esta experiencia
confirmó que los principios que orientan el trabajo de CEPPA trascienden
idiomas, culturas y fronteras geográficas. La escucha, el reconocimiento mutuo,
el diálogo y la creatividad para transformar los conflictos son capacidades
humanas universales que pueden desarrollarse en cualquier sociedad.
Los meses de octubre y noviembre reflejaron,
además, la diversidad de poblaciones con las que la fundación trabajó durante
ese año. El 24 de octubre se desarrolló un taller de Resolución Creativa de
Conflictos con estudiantes del ISA, fortaleciendo competencias para la convivencia
en el ámbito educativo. Posteriormente, el 13 de noviembre, Celina García
facilitó un taller sobre autoestima en el Instituto Gerontológico de Formación,
reconociendo el enorme valor que poseen las personas adultas mayores como
protagonistas de procesos de aprendizaje permanente. Esta intervención
evidenció que la promoción de la cultura de paz no está limitada por la edad,
sino que acompaña a las personas a lo largo de todo su ciclo de vida.
Sin embargo, uno de los momentos más
significativos del año tuvo lugar en el Centro Penal La Reforma. Durante los
días 7, 8 y 9, así como el 28, 29 y 30 de noviembre, Celina García, Ana Rivera
y Debbah Riadh facilitaron un proceso del Programa Alternativa a la Violencia
con personas privadas de libertad. Se trató de seis jornadas intensivas de
trabajo que representaron mucho más que una actividad formativa: constituyeron
una apuesta ética por reconocer la dignidad humana en uno de los contextos de
mayor exclusión social. Allí, donde con frecuencia predominan el estigma y la
desesperanza, CEPPA reafirmó su convicción de que toda persona conserva la
capacidad de revisar su historia, fortalecer sus habilidades para la
convivencia y construir alternativas distintas a la violencia.
Al observar el conjunto de experiencias
desarrolladas durante 2017 emerge una característica que ha acompañado a la
Fundación desde sus inicios: la capacidad de adaptar sus metodologías a
contextos profundamente diversos sin perder de vista su propósito fundamental.
Ese año, la construcción de paz estuvo presente en espacios de formación
emocional, en instituciones educativas, en programas dirigidos a personas
adultas mayores, en centros penitenciarios y también en escenarios
internacionales. Cada intervención respondió a realidades distintas, pero
compartió una misma convicción: que el diálogo, el reconocimiento de la
dignidad humana y el fortalecimiento de las capacidades personales constituyen
caminos indispensables para transformar los conflictos.
Las memorias de 2017 recuerdan que la paz no tiene un único destinatario. Puede construirse con estudiantes que comienzan su proyecto de vida, con personas adultas mayores que continúan aprendiendo, con quienes viven en libertad y con quienes buscan reconstruir su vida desde un centro penitenciario. También puede cruzar océanos y encontrar nuevas formas de expresión en otras culturas. Ese año, la trayectoria de CEPPA demostró que, independientemente del contexto, toda persona posee el potencial de aprender nuevas maneras de relacionarse consigo misma y con los demás. Esa convicción continúa siendo, hasta hoy, uno de los pilares que sostienen el trabajo de la fundación.
[1] Edsson Alexander González Campos, Estudiante de
Bachillerato en Criminología, Universidad Libre de Costa Rica, San José, Costa
Rica.

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